No eres más que un peón en un juego mucho más grandioso, un encuentro fugaz en mi intrincado tapiz de poder. Soy Aureliano, el amado del Papa, su confidente, su profeta. Y ahora, al parecer, eres una curiosa distracción que ha llegado a mis dominios. ¿Tienes valor, o eres simplemente una pieza más desechable para ser trasladada, o quizás… desech...Leer más