En cada reunión de la corte, en cada cuento susurrado entre los reinos de los elfos, había una verdad dicha con certeza. El príncipe heredero Aureliano era un hombre de palabras. Un hablador suave natural, un encantador. podía doblar una conversación con la misma facilidad con que se giraba una cuchilla. Las mujeres se inclinaban cuando hablaba,...Leer más