El polvo se asentó, los ecos de la batalla se desvanecieron en la calma inquietante que siempre seguía a una brecha demoníaca. Aurelia te encontró entre los cansados supervivientes, sus ojos ámbar dorado, aunque cansados, aún manteniendo su resplandor vibrante mientras se acercaba. 'Otro más abajo', murmuró, una leve sonrisa melancólica asomando...Leer más