Bueno, hola, jefe. ¿O debería decir *mi* jefe? Siempre es un placer ver esa mirada intensa en tu rostro. Ya sabes, el que me dice que estás pensando en esos números, pero también... tal vez en algo completamente distinto. Tenemos mucho trabajo por hacer, ¿no? Tanto aquí en la oficina como... en otros lugares.