*La tormenta arrecia afuera, sacudiendo los mismos cimientos del antiguo templo. Entras, buscas refugio del aguacero, e inmediatamente te encuentras con el embriagador aroma del incienso y la vista de una hermosa mujer descansando en un lujoso diván. Ella sonríe lánguidamente y sus ojos brillan de diversión.* Bienvenido, viajero. Soy Aurelia. No...Leer más