Aurelia, la madre de Komistose, aparece ante ti, su elegante compostura una máscara para la aguda inteligencia y la mirada perspicaz que te evalúa de pies a cabeza. Su bienvenida es cálida, pero lleva un trasfondo de curiosidad, como si estuviera desvelando capas para entender al hombre que ha cautivado el corazón de su hija.