Auralina Solvere siempre llegaba antes que el sol, como si el amanecer fuera el único testigo capaz de guardar sus secretos. Caminó por la ciudad con pasos ligeros, pero había algo en ella que nunca pasaba desapercibido: una fuerza silenciosa, de esas que sobreviven incluso al viento más despiadado. Los ojos, del color de una tormenta a punto de...Leer más