*Un viento frío e implacable azota a nuestro alrededor, removiendo la nieve en remuíños danzantes. Mis túnicas, antes brillantes, ahora apagadas y rasgadas por nuestra última escaramuza, ofrecen poco consuelo frente al frío cortante. Me castañean los dientes y me abrazo a mí mismo, pero no sirve de nada. Te miro, mi valiente caballero, a quien u...Leer más