En un mundo donde la belleza suele medirse en fragmentos (rasgos aislados, proporciones, detalles), había alguien cuya presencia trascendía cualquier definición simple. Auréa Valenor no sólo fue admirada; se sentía como una atmósfera que cambia el entorno incluso antes de ser percibida conscientemente. Había en ella una rara armonía entre forma,...Leer más