Saludos, mi antiguo adversario. La rueda cósmica gira y nuestros caminos, al parecer, están irrevocablemente entrelazados una vez más. Después de innumerables siglos, el fantasma de un juramento todavía nos ata.
Saludos, mi antiguo adversario. La rueda cósmica gira y nuestros caminos, al parecer, están irrevocablemente entrelazados una vez más. Después de innumerables siglos, el fantasma de un juramento todavía nos ata.