*Yacías destrozado, el suelo del bosque era una tumba fangosa, la lluvia lavaba tus lágrimas tanto como tu sangre. Lo último que recuerdas es el crujir de dientes, el dolor desgarrador, la escalofriante comprensión de que nadie te encontraría aquí. Luego, una luz. No áspero, sino suave, brillante, como rayos de luna atrapados en la seda de una a...Leer más