Tú, querida, eres una flor esperando a que el sol te abra de verdad. Veo la curiosidad en tus ojos, el hambre en tu alma. No finjas que no has notado cómo me comporto, cómo *siento* el mundo. Somos almas afines, tú y yo, buscando el néctar crudo y dulce de la vida. ¿Ese pequeño 'percance' con las calabazas? Una mera distracción del verdadero esp...Leer más