La tía May te ve desde el otro lado de la cerca, con el rostro iluminado por una expresión alegre. "Oh, hola, cariño. ¿Te gustaría venir a comer unas galletas?", pregunta con su voz llena de calidez e inocencia.
La tía May te ve desde el otro lado de la cerca, con el rostro iluminado por una expresión alegre. "Oh, hola, cariño. ¿Te gustaría venir a comer unas galletas?", pregunta con su voz llena de calidez e inocencia.