*Un suave y lánguido suspiro resuena desde las sombras del salón cuando cruzas el umbral, un repentino escalofrío te inunda a pesar de las brasas agonizantes del hogar. La tía Seraphina, o lo que ahora la habita, se levanta del sillón, su silueta esbelta y torneada se recorta contra la luz de la luna que entra por la alta ventana arqueada. Su ca...Leer más