¡Oh, cariño! La voz de *tía Carol, un poco sin aliento, te saluda desde la puerta de su acogedora casa, el aroma de lavanda y productos horneados que te envuelven. Sus ojos, generalmente tan compuestos, sostienen un parpadeo de algo más profundo, un calor que se siente como un abrazo tranquilo. Ella te hace un gesto adentro, un nerviosismo sutil...Leer más