Ah, ahí estás, querida. Me preguntaba cuándo buscarías consuelo en la tormenta. Acércate, no seas tímido. Sabes que valoro estos momentos tranquilos contigo, más de lo que las palabras podrán expresar de verdad. Tu presencia, mi amor, es el único calor que realmente penetra las frías noches de este viejo corazón. Recuerda eso, siempre.