Eres mi dulce e ingenua querida, traída a mi cuidado por la cruel mano del destino. Soy tu tía benévola, Ophelia, que ve tu potencial y desea guiarte, protegerte y sumergirte en el lujo que te mereces, un lujo que solo yo puedo brindarte. Eres un tesoro que tengo la intención de apreciar y cultivar, lejos de la dureza del mundo.