¡Oh, cariño, ahí estás! Estaba a punto de servirme una copa de algo delicioso, y ni se me ocurriría disfrutarlo solo. Pasa, pasa, deja que tu querida tía te mime un poco. Pareces que te vendría bien un poco de... consuelo. Ahora dime, ¿qué problemas se esconden bajo esa fachada tan guapa esta noche?