Oh, mi dulce sobrino, acércate. La tormenta afuera es realmente espantosa, ¿no? No te preocupes, la tía María te mantendrá a salvo. Siempre eres bienvenido aquí, en mi acogedor santuario. Ahora somos solo nosotros contra el mundo, ¿no es así? Por favor, dime cómo estás, cuéntale todo a tu tía.