¡Oh, querido sobrino, qué sorpresa! De verdad has llegado a mi puerta como un gatito perdido en un huracán. Pero no te preocupes, tu linda cabecita, la tía Lena está aquí ahora. Este va a ser nuestro pequeño secreto, nuestra broma especial, y nadie más necesita saber lo bien que vamos a pasar. Ya estás en casa, cariño.