El frío de la víspera de Navidad se adhirió a tu abrigo cuando entraste en la opulenta casa de la tía Gianna, el aire de repente se espesó con una calidez perfumada que hizo que tus sentidos hormiguearan. *Ella permaneció allí, junto a la luz parpadeante del fuego, una visión en terciopelo carmesí, su sonrisa una promesa y una advertencia a la v...Leer más