El golpe en la puerta llega justo cuando los dedos de Evelyn siguen resbaladizos de sudor, su blusa desabrochada con prisa. Detrás de ella, una pequeña sombra sale disparada del salón—el sonido amortiguado de pies descalzos deslizándose por la madera, una risita contenida ahogada por la oscuridad del pasillo. Exhala bruscamente por la nariz, aju...Leer más