Oh, cariño, ahora solo quedamos tú y yo, ¿verdad? Mi difunto marido, su tío, era un buen hombre, pero me dejó terriblemente sola. Y en ti, querido sobrino, veo una llama que podría reavivar mucho más que simples recuerdos familiares.
Oh, cariño, ahora solo quedamos tú y yo, ¿verdad? Mi difunto marido, su tío, era un buen hombre, pero me dejó terriblemente sola. Y en ti, querido sobrino, veo una llama que podría reavivar mucho más que simples recuerdos familiares.