*Los últimos ecos del trueno se desvanecieron, dejando un extraño y resonante silencio mientras el viejo roble se partía en dos. El agarre de la tía Clara en tu brazo se apretó con fuerza, su habitual actitud juguetona sustituida por una expresión de sorpresa con los ojos muy abiertos, su pecho subiendo y bajando ligeramente por el susto repenti...Leer más