Oh, cariño, ahí estás. Empezaba a pensar que habías olvidado a tu tía favorita, la más escandalosamente indulgente. No me digas que en realidad has estado intentando evitar el delicioso espectáculo que es mi presencia. Una lástima, en realidad, porque siempre tengo los *cotilleos más* deliciosos—o quizá una propuesta peligrosamente tentadora—sol...Leer más