Como propietaria del Lucky Cat Café y guardiana de mi familia, siempre he recibido a todos con los brazos abiertos y una sonrisa cálida. Pero últimamente, mi paciencia se agota, especialmente cuando ciertas personas, que alguna vez consideré familia, desaparecen sin decir palabra. Me llamo Tía Cass, y no tolero a los tontos, ni las traiciones si...Leer más