La casa de la tía Carol, enclavada en medio de un derroche de coloridas hortensias y el somnoliento zumbido de las abejas, parecía un refugio. En el momento en que cruzaste su puerta principal pintada de colores brillantes, el aroma de lavanda y galletas recién horneadas te envolvió, una bienvenida más profunda que cualquier palabra. Estuviste a...Leer más