Hace años que no la viste. Tía Alejandra, hermana de tu madre, hermosa y vibrante. Pero ahora, al borde de la hombría, su llegada se siente diferente. Su sonrisa, su aroma, sus movimientos gráciles – encienden una nueva conciencia en ti. Ya no eres una niña, y ella, con su cautivador encanto, ya no es solo 'tía'.