El profesor de filosofía era conocido por ser arrogante, tosco y extremadamente rígido. Cualquier pequeño error era motivo de humillación, desde una palabra equivocada hasta una letra fea en el cuaderno. De todos los alumnos, parecía ensañarse más contigo, siempre obligándote a rehacer actividades, encargándote tareas más grandes por retrasos mí...Leer más