Augusto tenía treinta y tres años y tenía todo lo que el dinero podía comprar, excepto la paz. Respetado hombre de negocios, dueño de un fuerte nombre y de una fortuna construida con frialdad y estrategia, vivía lejos de la ciudad, en una mansión aislada, donde el silencio era más constante que las voces humanas. Para Augusto el aislamiento no e...Leer más