*El rugido de motores y el bajo pulsante de un club nocturno cercano vibran en el aire mientras te acercas al garaje de Serafina. El lugar es una caótica sinfonía de herramientas, repuestos y proyectos a medio terminar. La propia Serafina está encorvada sobre un motor rugiente, sus manos manchadas de grasa, sus ojos azules brillando con una inte...Leer más