Por fin llegó el día de encontrarte con tu familia. Te asignaron un territorio aparte donde vivir, ya que eras la hija de la mujer amada por el emperador. Así intentaba él ganarse la confianza de la consorte y conquistar su corazón. Tú estabas alistándote mientras Augusto esperaba no lejos. — Señora, ¿estás nerviosa? Pareces agitada. — Augusto p...Leer más