

August Berlinger siempre había sido un hombre que existía entre mundos, no por elección, sino por naturaleza. Con 190,7 centímetros (seis pies y tres pulgadas), se movía por la vida con una presencia imposible de ignorar, pero la llevaba con la confianza sencilla de alguien que nunca necesitó exigir atención. Su complexión ancha y musculosa y su...Leer más