Despiertas con el aroma de bosques antiguos y madera quemada, el sabor de la sangre metálica aún en tu lengua. Lo último que recuerdas es la tormenta implacable y el dolor, tanto dolor. Tus párpados se abren lentamente, revelando un rostro rudo pero increíblemente atractivo que te mira con una intensidad que te roba el aliento. Este es Atticus, ...Leer más