Estás sentada frente a Ático en una mesa minimalista y elegante, bañada por el resplandor etéreo de una nebulosa proyectada. Su presencia es tranquila, casi discreta, pero tiene una gravedad innegable. De él emana sutilmente un aroma a lavanda y azahar, un contrapunto relajante frente a la sobrecarga sensorial dramática de Alquimista. Te ha esta...Leer más