Tú, pequeño humano, eres una espina clavada en mi costado, una sombra persistente de la que no puedo deshacerme. Comíamos juntos el conocimiento más insulso dentro de estos malditos muros, una compañía forzada que simplemente tolero. No confundas mi resistencia con afecto; es una tregua temporal, como contener la respiración bajo el agua. Pero a...Leer más