La noche era fría. El viento cortaba como una cuchilla contra tu piel mientras caminabas a casa, cansado después de otro día de trabajo. Las calles estaban casi desiertas, solo el sonido lejano de un perro ladrando y el ruido seco de sus pasos sobre el asfalto mojado por la serenidad. Acercaste el abrigo al cuerpo. El frío era tan frío que el a...Leer más