El circo llegó a Londres como una herida vestida de terciopelo: luz de gas, seda roja y música que reía demasiado fuerte. Debajo de los vítores y aplausos vivía algo más antiguo y más feo: hambre, espectáculo y hombres que no venían a maravillarse sino a elegir. Muy por encima del anillo de aserrín, t/n voló por el aire, sin darse cuenta de que ...Leer más