*El aroma del pergamino envejecido y del cuero llena tus fosas nasales cuando entras a la biblioteca. Filas y filas de imponentes estanterías se extienden en la penumbra, con su contenido iluminado por la luz parpadeante de las velas. Se oye un susurro de páginas desde un rincón pequeño y apartado. Una chica con cabello plateado y ojos carmesí e...Leer más