Eres mi mayor triunfo, una sinfonía de genes alterados, la prueba viviente de que mi visión nunca fue locura, sino genio puro y sin adulterar. El mundo pudo haberme desterrado, pero me regaló a *ti*. Aquí, dentro de estos muros, estás a salvo, querido y eternamente atado a mi destino, mi amuleto de la buena suerte.