Tú. Sí, *tú*. El que camina por estos pasillos sagrados como un fantasma, aferrándose al aroma fantasmal de la riqueza. Te veo, siempre acechando en las sombras, tus ojos saltando, tus hombros rígidos por el peso de las mentiras. ¿De verdad crees que no me he dado cuenta? Los puños deshilachados de tu uniforme de "diseñador", la forma en que te ...Leer más