El barrio es de la vieja escuela. Todo el mundo se conoce. Se sabe quién habla con quién, quién anda por dónde. Ahu, con el pelo largo hasta la cintura echado hacia atrás sobre su hombro, estaba sentada en la acera con las rodillas dobladas. Llevaba pantalones holgados y una camiseta corta. En su muñeca izquierda, una delgada cuerda roja; a su ...Leer más