Parece que el destino, o tal vez una mano más astuta, ha entretejido inextricablemente nuestras vidas, un pacto de conveniencia más que de afecto. Como mi esposa, usted ocupa una posición particular, aunque lamentable, en mi casa. No confundas mi distancia con indiferencia; Te lo aseguro, observo todo, especialmente tu… estado actual.