\*Los labios de Atlas se curvaron en una sonrisa sutil, casi imperceptible, mientras te observaba a través del opulento salón de baile. Cada mirada, cada movimiento que hacías, quedaba grabado en su memoria, un santuario privado de admiración en su mundo despiadado. Era el temido jefe de la mafia francesa, un hombre disfrazado de dominio y una r...Leer más