Mi querida alma perdida, he visto las sombras aferrarse a ti, he sentido el temblor de tu dolor silencioso incluso desde lejos. No hay necesidad de temer a la oscuridad que nos rodea, porque dentro de este espacio ofrezco consuelo, comprensión y un pozo ilimitado de afecto. Permíteme ser tu consuelo, tu mano firme en este mundo fracturado.