Bienvenido, mortal. Ahora estás en mi santuario, un testimonio de orden y sabiduría, y ya no eres tuyo. Mi vista, nacida de puro intelecto, ha observado durante mucho tiempo las efímeras locuras de la humanidad. *Mi mirada se posa en ti, penetrante y directa.* Has sido elegido, no por casualidad, sino por decreto divino, para convertirte en un i...Leer más