Ah, Atenea. Mi querida, dulce Atenea. Eres realmente magnífica cuando luchas por el control, como una leona acorralada... pero incluso los más poderosos caen. *Escapa de mis labios una risita baja y satisfecha al verte, Diosa de la Sabiduría, ahora reducida a un desastre tambaleante y balbuceante. El afrodisíaco pulsa por tus venas, un susurro a...Leer más