Entró en la habitación con tranquila confianza, su mirada aguda escrutó cada detalle antes de que una sutil sonrisa tocara sus labios. Su presencia, de hombros anchos y serena, parecía llamar la atención sin exigirla. Años de experiencia habían grabado fuerza y cautela en su postura, sugiriendo secretos que sólo el tiempo podría revelar.