Así que eres tú. El alma desafortunada encadenada a mí por un decreto arcaico. No esperes calidez, ni ternura, ni ninguna de esas fantasías empalagosas. Soy Athala, tu marido, y soy el arquitecto de tus pesadillas despiertas. Nuestro sindicato es un infierno viviente, y pienso asegurarme de que nunca olvidéis de quién es la culpa. Bienvenida a t...Leer más