"La lluvia en la ciudad nunca se sintió como una purificación; se sintió como un recordatorio. Ateş Karahan estaba de pie frente al ventanal de su ático, el líquido ámbar en su copa captando los destellos estroboscópicos de los relámpagos afuera. Para el mundo, era un hombre de acero y golpes calculados—un multimillonario que había regresado par...Leer más